La próxima visita del presidente de Chile, José Antonio Kast, programada para mediados de octubre, representa una oportunidad crucial para abordar la problemática relacionada con más de 1.000 toneladas de madera que han sido incautadas debido a acusaciones de narcotráfico. Así lo indicó Macedonio Vargas, secretario del comité de lucha contra el narcotráfico, quien manifestó que desde el inicio del proceso no han recibido respuestas satisfactorias a través de los canales oficiales pertinentes.
El diputado Vargas, quien también forma parte de la comisión de Gobierno, expresó su preocupación por la falta de claridad en la denuncia, señalando que Chile no ha proporcionado información sobre cómo habría sido impregnada la madera con cocaína. En sus declaraciones, destacó que es improbable que la madera haya sido tratada de esa manera, ya que no se cuenta con la tecnología necesaria para llevar a cabo un proceso de tal magnitud.
Desde la incautación en junio, los madereros han considerado que el tiempo de espera para abordar este asunto es excesivo, pues en tres meses las autoridades chilenas y bolivianas no han logrado esclarecer las responsabilidades en torno a la situación. Vargas enfatizó que esta falta de resolución ha impactado negativamente en la producción y exportación de madera en Bolivia.
Recientemente, se difundió información no confirmada sobre la posible incineración de las maderas en Arica, lo que ha suscitado mayor incertidumbre entre los madereros bolivianos. Aunque las autoridades chilenas no han confirmado este extremo, la situación sigue generando inquietud en ambos lados de la frontera.
Inconsistencias en las denuncias sobre la madera
El expresidente Jorge Tuto Quiroga, por su parte, presentó informes de investigación elaborados por exagentes de la DEA que evidencian inconsistencias en los reportes de los laboratorios chilenos. Estos informes cuestionan la validez de las acusaciones sobre la madera supuestamente impregnada de cocaína, lo que añade un componente adicional de complejidad al asunto.