Vallegrande, una de las joyas gastronómicas de Bolivia, ha dado la bienvenida al evento 'Memorias del Paladar', destacando su riqueza cultural y la calidez de su gente. Este lugar no solo se caracteriza por su producción agrícola, sino también por la hospitalidad que brindan sus habitantes, lo que lo convierte en un destino imperdible.
Al llegar, un cartón en el mirador expresa un sentimiento común: "Yo amo Vallegrande". Esta afirmación se justifica en la alegría de su carnaval y, por supuesto, en su exquisita gastronomía que atrae tanto a bolivianos como a turistas.
Las kjaras de doña Pilar García
Visitamos Vallegrande un jueves, día consagrado a las kjaras, un plato insignia de la región. Doña Pilar García, del restaurante 'Martín Pescador', es reconocida por su maestría en la preparación de esta delicia, un arte que ha perfeccionado durante más de 30 años.
La receta de las kjaras ha sido transmitida por generaciones, y Pilar comparte que su madre le enseñó la sazón que hace únicas a estas preparaciones. Junto a su esposo Martín, cada día han trabajado arduamente para ofrecer un plato que mantiene el sabor tradicional.
"Es un trabajo diario, arduo y sobre todo con amor. Estas han sido las claves para que la gente prefiera las kjaras de ‘Martín Pescador’, por encima de cualquier otro sitio".
La clave del éxito de las kjaras radica en su cocción a la brasa. Doña Pilar asegura que este método no solo resalta el sabor, sino que también permite que el plato se sirva limpio y listo para disfrutar en poco tiempo.
Los aviones de don Marcelo Montaño
La competencia en el ámbito gastronómico de Vallegrande también se encuentra en la familia Montaño, donde don Marcelo, acompañado de su madre Ana Coca, prepara los famosos "aviones" y chicharrones desde muy temprano cada viernes. Este platillo, que consiste en las vértebras del cerdo, es otro favorito de la localidad.
Marcelo revela que el único ingrediente adicional que utiliza para preparar sus platillos es la sal, destacando que el amor y el tiempo de cocción son determinantes para obtener un producto excepcional.
Finalmente, en nuestra travesía por Vallegrande, no podíamos dejar de degustar las salteñas de doña Petro y los panes de doña Susana, quienes también aportan a la rica oferta gastronómica de la región. Cada uno de estos sabores cuenta historias de tradición y dedicación, haciendo de Vallegrande un verdadero paraíso culinario.