La selección de España, en uno de sus desempeños menos brillantes desde que se alzó con el título mundial, superó de forma agónica a la República Checa con un marcador de 3-1. A pesar de haber dominado la primera mitad, los españoles se vieron sorprendidos en la segunda, lo que complicó su camino hacia la victoria.
Este triunfo, el tercero consecutivo en la Liga de Naciones, marca el partido número 41 sin conocer la derrota, aunque esta vez la superioridad que evidenciaron en encuentros anteriores como contra Inglaterra y Croacia no se hizo tan evidente frente al último en la clasificación del grupo.
El encuentro se disputó en el Estadio Carlos Tartiere de Oviedo, donde España regresó tras once años. Con un ambiente festivo, los jugadores, bajo la dirección de Luis de la Fuente, iniciaron el partido con un equipo renovado, incluyendo hasta nueve cambios respecto al partido anterior.
Lamine Yamal, quien se destacó nuevamente, abrió el marcador a los seis minutos con un gol que dejó atónito al público. Su habilidad para sortear a un defensor y colocar el balón en la escuadra evidenció su talento y su deseo de brillar en su camino hacia el Balón de Oro.
Rodri, el capitán, amplió la ventaja al minuto 35 tras una jugada rápida que sorprendió a la defensa checa. La selección local mostró un control absoluto en el primer tiempo, aunque en la segunda parte, tras el gol de los checos, el encuentro se tornó más complicado y los visitantes comenzaron a crear peligro.
A pesar de que la tensión aumentó en los últimos minutos, especialmente tras un gol anulado a los checos por una falta, España logró calmar la situación con un tercer gol de Mikel Merino, que selló la victoria y permitió a los españoles respirar tranquilos en el cierre del partido.