En la madrugada del domingo, un terremoto de magnitud 5,8 tuvo lugar en la región central de Japón. De acuerdo al Servicio Geológico de EE.UU. (USGS), el fenómeno se produjo a las 02:00, hora local, y su epicentro fue situado a 4 kilómetros al noroeste de Toride, en la prefectura de Ibaraki.
El USGS indicó que el sismo se originó a una profundidad de 77,6 kilómetros, lo que contribuyó a mitigar su impacto en la superficie. Con base en sus análisis, el organismo emitió una alerta verde, señalando que la posibilidad de que se registren víctimas o daños económicos significativos es muy baja.
Las autoridades japonesas descartaron cualquier riesgo de tsunami, gracias a la ubicación del epicentro en terreno firme y a la considerable profundidad del sismo.