Durante un evento en el Palacio Quemado, el presidente Rodrigo Paz expresó su determinación de convertir a Bolivia en un país "moderno, justo y correcto". Aseguró que su administración no permitirá que la economía lleve al país a un punto crítico, recordando la advertencia de su tío abuelo: "Bolivia se nos muere".
Paz destacó que, aunque las reformas que propone su Gobierno serán complejas, estas requieren de "reglas claras". El presidente defendió la importancia del financiamiento internacional, aclarando que los recursos provenientes del BID, CAF, Banco Mundial y FMI no son un rescate, sino apoyo financiero alineado con la estrategia económica que su administración ha elegido.
El mandatario también mencionó que Bolivia está en medio de un proceso de transformación que incluye una mayor participación de la inversión privada en áreas estratégicas, mientras se asegura que el Estado mantenga su rol dentro de este modelo. En esta línea, instó a superar lo que denominó un "enclaustramiento mental" que ha surgido del debate ideológico, sugiriendo que el país debe abrirse a nuevas oportunidades de desarrollo.
Paz anunció que la próxima semana viajará a Nueva York para su primera participación en la Asamblea General de Naciones Unidas, donde tiene la intención de presentar su visión sobre el futuro de Bolivia ante otros líderes mundiales. Al respecto, afirmó: "Haremos de Bolivia un país que tenga huella en el mundo".
"Bolivia se nos muere. Nosotros no la vamos a dejar que se muera".