El viernes 9 de octubre, Panamá fue sacudido por un terremoto significativo de 7,7 en la escala de Richter, que tuvo su epicentro cerca de Pitaloza Arriba, en la región de Azuero y a una profundidad de aproximadamente 10 kilómetros. Este evento sísmico se produjo a las 12:56, hora local, y fue sentido en diversas áreas, incluyendo la capital.
Tras el sismo principal, se registraron alrededor de 107 réplicas, según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá. Algunas de estas réplicas fueron percibidas en diferentes partes del país, lo que ha mantenido a las autoridades en constante monitoreo.
Los primeros informes indican que al menos dos personas resultaron heridas y una más quedó atrapada entre los escombros de una iglesia. Además, se reportaron daños en varias estructuras y cortes de electricidad en distintas zonas mientras los equipos de emergencia realizaban evaluaciones de la situación.
Como medida de precaución, se emitió una alerta de tsunami para ciertas áreas de la costa del Pacífico de Centroamérica y Sudamérica. Sin embargo, el Centro de Alerta de Tsunamis de Estados Unidos anuló esta advertencia más tarde, al considerar que el riesgo había disminuido.
Las autoridades panameñas continúan supervisando las zonas afectadas y hacen un llamado a la población para que se mantenga informada a través de los canales oficiales. La serie de réplicas posteriores al terremoto sigue siendo objeto de atención por parte de los organismos de protección civil, que están en proceso de evaluar los daños causados.