A finales de septiembre de 2026, el biólogo Vincent Vos logró documentar el primer avistamiento del borochi (Chrysocyon brachyurus) en la región del Beni, Bolivia. Este encuentro se produjo mientras transitaba por una carretera cercana a Riberalta, donde tuvo que detener su vehículo para evitar colisionar con el animal que cruzaba la vía.
El biólogo, tras frenar, se bajó del automóvil y logró captar fotografías del cánido, que se mantuvo en el lugar por un breve tiempo antes de desaparecer en la vegetación circundante. Este avistamiento se convierte en el primer registro científico verificado de la especie en el norte del Beni, con coordenadas GPS exactas.
Los datos del avistamiento han sido ingresados en la plataforma iNaturalist, contribuyendo a los sistemas de información sobre la biodiversidad. Este hallazgo resalta la relevancia de la ciencia ciudadana en la protección de especies que se encuentran en peligro.
Características del borochi y su estado de conservación
El borochi es el cánido más grande de Sudamérica, con una longitud que varía entre 1 y 1.5 metros y un peso de entre 22 y 29 kilogramos. Tiene un pelaje rojizo y una distintiva crin negra en el cuello, además de extremidades adaptadas para moverse entre pastizales altos. Esta especie se alimenta de frutos, pequeños mamíferos, aves y reptiles, principalmente en las horas nocturnas y crepusculares.
Según el Libro Rojo de los Vertebrados de Bolivia de 2026, el borochi está clasificado como especie vulnerable, pasando de la categoría de casi amenazado que tenía en 2009. Se estima que su densidad poblacional es baja, con menos de 10 individuos por cada 100 kilómetros cuadrados, y se identifica al Beni, La Paz y Santa Cruz como áreas clave para su distribución.
Las amenazas para esta especie incluyen la fragmentación de su hábitat debido a las quemas de pastizales y la expansión agrícola, así como riesgos de atropellamientos en carreteras. También enfrenta desafíos por la caza motivada por usos en medicina tradicional y el contagio de enfermedades de perros domésticos.
Este importante registro se presenta justo antes del Día Internacional del Borochi, que se celebra el 5 de octubre, promovido por la Asociación de Zoológicos y Acuarios de Estados Unidos para fomentar la conservación en la región. La información recopilada en Riberalta también contribuye a la actualización de los mapas de distribución de la fauna silvestre en Bolivia.