Las crisis representan una oportunidad para poner a prueba nuestras capacidades y la coherencia de nuestras afirmaciones. En este sentido, he identificado dos temas que recurrentemente aborda la intelectualidad boliviana sobre Santa Cruz: su rol como un centro de desarrollo económico y su atractivo como destino migratorio.
Ambos aspectos están interrelacionados dentro del ámbito político, uno relacionado con la economía y el otro con el crecimiento poblacional y el voto. En cuanto a la producción, la preocupación planteada en el informe "Santa Cruz $.A" podría, si se gestiona adecuadamente, fortalecer las medidas de control sobre los recursos públicos, evitando así la corrupción y promoviendo un uso sostenible de la tierra.
Es crucial reconocer que ni nosotros ni el mundo podemos seguir tolerando el mal manejo de los recursos públicos ni la explotación insostenible de los recursos naturales. Las recientes movilizaciones en Europa y las tradiciones de protesta en América Latina son un reflejo del descontento que también se siente en Bolivia.
Desde 1994, la Participación Popular ha trabajado en demografía y el uso del territorio. Investigaciones sistemáticas desde 2013 han demostrado el movimiento migratorio de rural a urbano, un fenómeno que ha sido minimizado por el MAS por razones ideológicas, ya que un Estado originario no debería existir en un contexto urbano.
He debatido sobre el crecimiento poblacional de Santa Cruz con colegas como Diego Ayo e Iván Ilich. Este debate revela que en Bolivia se continúa ignorando el despoblamiento de las zonas rurales y la relevancia del desarrollo urbano. En el análisis demográfico, es esencial considerar múltiples variables que afectan a la población y al territorio, recordando que más allá de las cifras, hay seres humanos con necesidades y dinámicas propias.
La proyección para la Región Metropolitana de Santa Cruz indica que para 2034 la población alcanzará los 5.5 millones, con un 90% de urbanización y un 60% de la población menor de 39 años en 2024. Este fenómeno se ve acompañado por el abandono rural en una vasta extensión del territorio nacional, que tiene que atender a una población con crecientes demandas y necesidades de servicios.
La presión migratoria proviene de 243 municipios con menos de 20,000 habitantes que carecen de servicios básicos como hospitales de segundo nivel, localizados en el 70% del territorio. En contrapartida, 35 municipios con más de 50,000 habitantes concentran alrededor del 80% de la población, distribuyéndose entre las regiones metropolitanas y otros territorios con desarrollo autónomo.
Para abordar estos desafíos, se han llevado a cabo 13 Encuentros Internacionales sobre Ciudades Intermedias. Estos encuentros han reunido a académicos de 18 países para analizar el fenómeno del despoblamiento rural y el desarrollo sostenible de las ciudades. A partir de estos estudios, hemos constatado que los datos censales influyen en los procesos electorales, ya que muchos ciudadanos votan en el lugar donde trabajan, no necesariamente donde fueron censados.
Entender esta compleja realidad requiere paciencia y una mente abierta. No se trata de encontrar números mágicos, sino de descubrir realidades que aún esperan ser entendidas.