La pausa ambiental en la Amazonía boliviana ha generado un nuevo conflicto entre los productores de Beni y Pando. Estos representantes han propuesto que la regulación de esta medida sea adaptada a las características específicas de cada departamento, considerando su contexto productivo y territorial.
Roger Quesada, presidente de la Asociación Agroindustrial de Productores de Pando, argumenta que la normativa actual debería ser más sectorial. Aseguró que las condiciones de Beni no son las mismas que las de Pando o la Amazonía, cuestionando la aplicación de sanciones vinculadas a las quemas de vegetación.
Quesada también propuso fomentar la mecanización agrícola como una alternativa a las prácticas de quema, especialmente para los pequeños productores. Sugirió el uso de tractores con rastras, lo que permitiría enriquecer el suelo al incorporar el material vegetal y reducir el uso del fuego en la preparación de tierras. Compartió una experiencia personal de cultivo en seis hectáreas, donde los resultados fueron favorables sin recurrir a la quema.
Por su parte, Roberto Paz, representante de la Cámara Agropecuaria del Oriente en Beni, explicó que la situación es diferente en su región debido al impacto de la actividad ganadera y la gestión de pasturas. Algunos productores implementan quemas programadas, siempre bajo medidas preventivas para evitar que el fuego se propague a áreas forestales.
Paz advirtió que, si la pausa ambiental se mantiene sin medidas de gestión adecuadas, esto podría resultar en una acumulación de material seco que aumentaría el riesgo de incendios. En su opinión, en un par de años esta acumulación podría representar un serio peligro, comparándola con una "cisterna de combustible al aire libre".
La pausa ambiental, que se instauró para suspender las autorizaciones de quemas y mitigar los efectos de los incendios forestales, fue formalizada a través del Decreto Supremo 5225, el cual prohíbe nuevas autorizaciones de quema. El debate actual se centra en encontrar un equilibrio que permita proteger la Amazonía sin imponer restricciones que perjudiquen la economía rural.
Los productores hacen un llamado para contar con un control ambiental que contemple alternativas de producción, con el objetivo de que la prohibición de las quemas no se convierta en una carga económica insostenible para las comunidades rurales.