Desde la ciudad de Tarija, el mandatario Rodrigo Paz comunicó este miércoles que no se contemplará la extensión del estado de excepción, el cual se encuentra vigente desde el 20 de junio y está programado para concluir en septiembre.
Esta medida fue instaurada por la Asamblea Legislativa luego de más de 50 días de bloqueos y protestas en diversas regiones de Bolivia.
Al ser consultado sobre la posibilidad de prorrogar esta medida, Paz respondió de manera contundente, indicando que no hay planes en ese sentido. Además, expresó su preocupación por el impacto negativo que han tenido las movilizaciones en la economía nacional, afirmando que "el bloqueo nos ha generado mucho daño".
Paz también subrayó que hay grupos que se resisten al progreso del país y que es esencial avanzar para permitir que Bolivia crezca. En este contexto, mencionó que su administración se encuentra desarrollando nuevas leyes y una agenda enfocada en el desarrollo económico.
La finalización del estado de excepción ocurre en un momento en que distintos sectores, como el de transportistas, maestros y jubilados, advierten sobre la posibilidad de reiniciar sus movilizaciones debido a la falta de atención a sus necesidades, que incluyen el desabastecimiento de combustibles.
El presidente reconoció que persisten diversos retos por resolver y se comprometió a trabajar intensamente durante su gestión de cinco años para llevar a cabo una transformación significativa en el país. "Le vamos a meter a fondo estos 5 años para transformar la patria y que dé una mejor patria para todos los bolivianos y bolivianas a futuro", concluyó.