El Memorando de Entendimiento (MdE) firmado en junio entre Estados Unidos e Irán, que buscaba establecer un alto el fuego permanente y llegar a un acuerdo en un plazo de 60 días, ha llegado a su fin sin resultados claros.
Desde que comenzó esta nueva fase del conflicto, marcada por un bloqueo económico severo por parte de Estados Unidos, las tensiones han aumentado. Esta estrategia busca presionar a Irán para que cese sus ataques a la navegación en el estrecho de Ormuz, una vía crucial para el comercio marítimo que ha estado en peligro desde el inicio de los ataques en febrero.
Opiniones de los expertos sobre el conflicto
Jason Campbell, investigador sénior en el Instituto de Medio Oriente, señala que aún no están claros los objetivos estratégicos de Estados Unidos. Aunque se pensaba que el uso militar llevaría a una victoria rápida, la situación ha demostrado ser más compleja y actualmente parece que la administración estadounidense se conforma con un estancamiento.
Por otro lado, Aniseh Bassiri Tabrizi, investigadora asociada en Chatham House, opina que Irán está preparado para enfrentar una mayor presión económica y que no alterará sus decisiones en el corto plazo. A pesar del daño que la guerra ha causado a su economía, Teherán no parece dispuesto a cambiar su postura ante las sanciones.
Nicholas Hopton, ex embajador del Reino Unido en Irán, agrega que los recientes ataques no conducirán a la rendición de Irán y cuestiona la eficacia de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, dado el apoyo que Irán recibe de otros países como China y Rusia.
Hopton también sugiere que un posible acuerdo que derive del MdE podría ser visto como una victoria para Estados Unidos, ya que permitiría debilitar ciertos sectores del régimen iraní y garantizar que el país no obtenga armas nucleares.