Las autoridades bolivianas llevaron a cabo una intervención en la lujosa casa quinta de Engri Júnior de Almeida Maia, un importante objetivo criminal que resultó herido durante un reciente enfrentamiento en el municipio de Concepción. Este líder del Primer Comando de la Capital (PCC) era responsable de la custodia de Sebastián Marset, un narcotraficante buscado.
Durante el operativo, el coronel Adrián Javier Álvarez Arismendi, comandante general de la Policía Boliviana, reveló que Almeida Maia había ingresado al país en 2021 usando una identidad falsa, bajo el nombre de Julio Javier Mahía Sampayo. Esta operación se enmarca en un esfuerzo coordinado de inteligencia a nivel internacional que permitió localizar la ostentosa propiedad utilizada por la organización delictiva.
El plan de acción fue resultado de una cuidadosa planificación estratégica del Ministerio de Gobierno y el Comando General de la Policía. Se obtuvo información precisa sobre las actividades delictivas que Almeida Maia estaba llevando a cabo en Bolivia, lo que permitió la ejecución exitosa del operativo.
La investigación destacó que Almeida Maia, apodado también como ‘Junior Trindade’ y ‘Cabezao’, se ha convertido en un referente del crimen organizado en la región. Su finca se convirtió en un punto crucial para la operación de su red criminal, que ha estado involucrada en actividades de narcotráfico y sicariato desde 2008 en Goiás, Brasil.
El coronel Álvarez también indicó que Almeida Maia es considerado un blanco de alto valor criminal y ha escalado posiciones dentro del PCC. Esto le ha permitido establecer conexiones importantes que han fortalecido su organización, conocida como Amigos do Estado (ADE), facilitando tanto el tráfico de drogas como su propia seguridad en un entorno violento.
Además, se encontró que Almeida Maia enfrenta múltiples procesos judiciales tanto en Brasil, donde se le atribuyen más de cuarenta casos, como en Bolivia, donde se investigan alrededor de doce casos relacionados con su actividad delictiva. Este contexto resalta la magnitud de su implicación en el crimen organizado y su impacto en la seguridad en la región.
La intervención en la casa quinta de Almeida Maia representa un paso significativo en los esfuerzos por desarticular redes criminales en Bolivia, con apoyo de agencias internacionales como la DEA y la Policía Federal de Brasil.