La ONU se enfrenta a un contexto global más caótico y agresivo

Marcos Melgar septiembre 27, 2026 3 min de lectura

La Asamblea General de Naciones Unidas ha finalizado su semana de alto nivel, marcada por discursos que enfatizan la paz y la cooperación, mientras que las potencias mundiales buscan establecer un nuevo equilibrio basado en la fuerza y los intereses nacionales, lejos de los principios que alguna vez inspiraron a la organización.

Durante cinco días, aproximadamente 130 líderes mundiales se dieron cita en Nueva York, repitiendo términos que forman parte del lenguaje diplomático desde 1945, tales como paz, soberanía y multilateralismo. La ONU eligió como lema de esta asamblea "Restaurar la confianza, gestionar la transformación: una ONU que cumple para todos".

A pesar de la retórica positiva, analistas de diferentes medios coinciden en que el panorama actual se aleja de esos ideales. Los conflictos en Oriente Medio y Ucrania ocuparon un papel central en muchas intervenciones, con un llamado a una solución pacífica en Gaza, mientras que el enfrentamiento entre Estados Unidos, Israel e Irán se intensifica, sumando más tensiones en una región ya conflictiva.

El secretario general de la ONU, António Guterres, se despidió de la Asamblea con un discurso que reflejó su preocupación por un mundo donde las "grietas" han evolucionado a "abismos". Hizo un llamado a defender la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional, advirtiendo que no se pueden utilizar la fuerza y la violencia como parámetros para definir derechos.

El unilateralismo se hace cada vez más evidente, conforme las potencias buscan actuar sin considerar el papel de la ONU. En su intervención, Donald Trump defendió la soberanía de Estados Unidos y presentó la acción unilateral como una alternativa a la lentitud de las instituciones multilaterales, enfatizando que "mientras otros han hablado, yo he actuado".

Mientras tanto, otras naciones como Rusia y China continúan expandiendo su influencia. La visita de Xi Jinping a Washington durante la semana de la Asamblea demuestra que las decisiones clave se toman fuera del ámbito de la ONU, reflejando la necesidad de estas potencias de negociar directamente entre ellas.

A pesar de la percepción de que la ONU está perdiendo relevancia, algunos sostienen que sigue siendo el único foro donde 193 países tienen voz y voto. Sin embargo, su capacidad para abordar conflictos importantes es limitada, ya que el Consejo de Seguridad está restringido por el poder de veto de sus cinco miembros permanentes.

La 81ª Asamblea General cierra con una paradoja: aunque existen más problemas que exigen cooperación internacional, parece cada vez más difícil lograr que las grandes potencias limiten sus acciones en favor de un orden común. La imagen de líderes globales negociando fuera de la ONU ilustra un mundo que tiende a la fragmentación y a la competencia, dejando a la organización en un papel secundario.

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