Amber Williams, una británica de 35 años que vive en Mitcham, Londres, ha soportado un sufrimiento profundo durante 15 años mientras buscaba respuestas a un dolor debilitante que afectaba su vida diaria. Al despertar de una cirugía laparoscópica, escuchó las palabras que tanto anhelaba: "No estás loca". Esta afirmación la hizo llorar, ya que representaba un reconocimiento a su dolor, que había sido ignorado durante años por diversos profesionales médicos.
Desde que tenía 11 años, Amber comenzó a experimentar menstruaciones extremadamente dolorosas, que le hicieron faltar a clase durante su adolescencia. A pesar de sus repetidas visitas al médico y emergencias, su sufrimiento fue minimizado y sus síntomas atribuidos erróneamente a dolores menstruales comunes, problemas de peso o trastornos psicológicos.
A lo largo de su trayectoria, Amber ha pasado por varias cirugías. En 2012, le extirparon el apéndice, y en 2016, la vesícula biliar, debido a sospechas de cálculos. Sin embargo, más tarde se le informó que ninguno de estos órganos presentaba problemas que justificaran las intervenciones.
La situación se complicó aún más cuando, junto a su esposo, intentaron durante cuatro años concebir un hijo sin éxito. Finalmente, en 2025, un especialista en fertilidad escuchó su preocupación acerca de la endometriosis y se decidió a investigar más a fondo. Amber había investigado por su cuenta y ya había discutido sus síntomas en grupos de apoyo, lo que la llevó a buscar un diagnóstico más preciso.
El diagnóstico llegó en julio de 2026, después de la cirugía laparoscópica que confirmó la presencia de endometriosis extensa, adenomiomatosis y ovarios adheridos a la pared pélvica. Este hallazgo fue un alivio para Amber, quien finalmente comprendió la raíz de sus sufrimientos.
A pesar de tener un diagnóstico claro, Amber continúa enfrentando un dolor intenso. Describe el malestar que siente durante los primeros días de su menstruación como un "10 de 10" y necesita medicación para poder sobrellevarlo. Actualmente, enfrenta incertidumbre sobre su futuro como madre, dado el daño acumulado en su salud.
La experiencia de Amber la llevó a cuestionar la forma en que se diagnostican y tratan los problemas de salud de las mujeres. Ella considera que su historia pone de manifiesto cómo el dolor femenino es frecuentemente subestimado y poco investigado. Por ello, decidió compartir su relato como un mensaje de aliento para otras mujeres que podrían estar enfrentando situaciones similares: "No dejes que te hagan luz de gas".