Un hecho alarmante de violencia ocurrió en San Pablo la noche pasada, antes del partido que enfrentaría a los equipos de San Pablo y Boca Juniors, en el marco de los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
El autobús que transportaba a la delegación de Boca fue agredido con piedras por un grupo de aficionados brasileños mientras se acercaba al estadio Morumbí. Afortunadamente, el vehículo era blindado, lo que evitó daños en los vidrios y garantizó la seguridad de los jugadores y del cuerpo técnico, quienes no sufrieron lesiones.
Imágenes de las transmisiones brasileñas mostraron que la policía había establecido un cordón de seguridad con vallas a los lados del camino, intentando prevenir el contacto entre los hinchas locales y el plantel visitante. Sin embargo, esto no fue suficiente para detener el lanzamiento de objetos y los cánticos amenazadores que provenían de la tribuna.
La llegada de la delegación al estadio ocurrió alrededor de las 20:00 horas, momento en el que se dirigieron directamente a su vestuario para prepararse para el encuentro programado para las 21:30 horas, que determinaría un lugar en las semifinales del torneo.
En el ámbito deportivo, Boca Juniors logró mantener la ventaja obtenida en el partido de ida en su estadio, La Bombonera, donde venció 1-0. En el encuentro de anoche, el resultado fue 1-1, lo que permitió al equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena avanzar a la siguiente fase del torneo continental.