El Ejecutivo boliviano ha señalado que la eliminación del subsidio al diésel conllevará un aumento en los precios de los pasajes y fletes, aunque confían en que este ajuste no afectará de forma severa a la economía de las familias bolivianas.
El ministro de Trabajo, William Bascopé, destacó que es esencial que cualquier reajuste sea "razonable, sensato y no abusivo". Según el ministro, se ha notado una dirigencia transportista con capacidad de diálogo, que propone alternativas como el uso de energías eléctricas o la conversión a gas natural vehicular (GNV).
La reciente promulgación del decreto 5716, que eliminó el subsidio, ha llevado a los choferes a convocar ampliados para discutir las implicancias de esta medida en el costo de sus servicios. Esto afecta tanto el transporte de carga pesada como el transporte interdepartamental e interprovincial.
Bascopé indicó que, en el contexto de esta situación, se llevarán a cabo reuniones en ciudades como Cochabamba, donde se prevé un encuentro con representantes de la ATP, además de que la próxima semana se coordinarán acciones con el ministro de Economía y el ministro de Hidrocarburos.
El tema del incremento salarial está en la agenda, pero el ministro optó por no adelantar detalles. Señaló que se debe considerar el impacto del nuevo precio del diésel en las demandas salariales de los trabajadores, cuyo mínimo nacional se proyecta en Bs 4.500 para 2027.
"Seguramente va a haber planteamientos de esa naturaleza, pero nosotros seguramente vamos a tomar esa discusión en el momento que corresponde".