En una reciente declaración en San Ignacio de Velasco, el ministro de Defensa de Bolivia, Ernesto Justiniano, informó sobre los progresos en la cooperación con Brasil para reactivar la Operación Ágata. Este operativo está diseñado para abordar los delitos transfronterizos y mejorar el control en la vasta frontera que comparten ambos países.
La Operación Ágata, que se ejecuta regularmente por el Ministerio de Defensa de Brasil, incluye una serie de actividades militares y de seguridad en las fronteras terrestres del país, abarcando también la línea limítrofe con Bolivia. En el contexto boliviano, esto se traduce en la realización de operativos espejo, donde se involucra a las fuerzas armadas, intercambios de información y vigilancia coordinada en las áreas fronterizas.
Justiniano destacó que la última vez que se llevó a cabo una operación similar fue en 2011. Desde entonces, no se había reinstaurado una colaboración de este tipo entre ambos países. La reactivación de esta coordinación es vista como un paso crucial en la lucha contra las organizaciones criminales que operan a lo largo de la frontera.
El crimen organizado no reconoce fronteras y nuestros Estados tienen que tener la capacidad de trabajar juntos para enfrentarlo. No estamos aquí para decir hoy que el problema de San Ignacio está resuelto. El Estado está presente. La respuesta ha comenzado y va a continuar.
El ministro también explicó que la cooperación entre ambos países permitirá el intercambio de información y la concentración de esfuerzos en la lucha contra las redes criminales que operan en ambos territorios. Cada nación actuará con respeto a su soberanía, pero de manera coordinada a través de mecanismos de seguridad compartidos.
La reactivación de esta colaboración forma parte de un esfuerzo más amplio del Estado boliviano para reforzar la seguridad y el control territorial frente a las amenazas del crimen organizado, que requieren una respuesta conjunta entre las naciones vecinas.