En una reciente entrevista, Carlos Romero, quien ocupó el cargo de ministro de Gobierno, enfatizó la necesidad de desarticular las rutas que permiten la llegada de armamento desde Estados Unidos y Argentina. Según Romero, estas armas fortalecen a los grupos criminales que operan en el país, como el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho, conocidos por su alta violencia y estructura organizada.
El exministro expresó que el tráfico ilegal de armas es uno de los principales factores que alimentan la capacidad operativa de estas organizaciones delictivas. Durante su intervención, mencionó que la llegada de armamento ilícito se facilita a través de mercados clandestinos, lo que representa un desafío considerable para las autoridades bolivianas.
Aumento del sicariato en Santa Cruz
Romero hizo estas afirmaciones en un contexto marcado por un notable aumento en los casos de sicariato en la ciudad de Santa Cruz. Este incremento, a su juicio, se ha intensificado desde la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, lo que ha generado una preocupación creciente entre los ciudadanos y las fuerzas del orden.
El exministro subrayó que es crucial implementar medidas específicas para identificar y cerrar los canales de distribución que permiten el ingreso de armamento a manos de grupos delictivos. "Es fundamental cortar las rutas del suministro de tráfico de armas, especialmente desde Estados Unidos y Argentina", afirmó Romero.
Posibles métodos de intercambio de armamento
Al ser consultado sobre la posibilidad de que las armas sean intercambiadas por drogas, Romero sugirió que este mecanismo podría estar en funcionamiento. Además, mencionó que los autos indocumentados, conocidos como 'chutos', podrían ser utilizados como moneda de cambio o para introducir clandestinamente armamento al país.