Lionel Messi se unió a la tradición del fútbol que reconoce a sus leyendas con un emotivo último encuentro. Este ritual ha visto a figuras como Pelé, Maradona, y Beckenbauer cerrar sus trayectorias internacionales con ceremonias llenas de sentimiento y admiración.
La despedida de Messi de la selección argentina reaviva recuerdos de otros grandes momentos en la historia del fútbol. Pelé, por ejemplo, se despidió de Brasil en un Maracaná repleto de 138.575 espectadores, mientras que Maradona eligió la Bombonera para su adiós, proclamando que "la pelota no se mancha".
No todos los ídolos del fútbol tuvieron despedidas masivas. Figuras como Cruyff o Di Stéfano no gozaron del privilegio de un último partido ante su afición, en contraste con el homenaje que recibió Garrincha, quien fue celebrado en un partido especial tras su abrupto final en el Mundial de 1966.
Pelé, considerado por muchos como el mejor futbolista de la historia, decidió retirarse de la selección brasileña a los 30 años, después de haber conquistado su tercer Mundial. Su despedida, el 18 de julio de 1971, fue un evento memorable donde los hinchas pedían su permanencia, a pesar de que había decidido marcharse.
Maradona vivió una despedida diferente, marcada por la controversia. Tras su último partido oficial en 1994, su país le ofreció una segunda oportunidad para un adiós en 2001, donde recibió un homenaje en la Bombonera ante una multitud que lo aclamaba.
Franz Beckenbauer también tuvo su momento de homenaje con Alemania en 1982, aunque no vistió la camiseta nacional. En un partido en su honor, marcó un gol en propia puerta y luego anotó para su club, dejando una huella singular en su despedida.
Por otro lado, Zico, quien nunca pudo alzar un Mundial, fue homenajeado en 1989 en Italia, donde su equipo enfrentó a una selección del Resto del Mundo. Su legado perdura en la memoria de los aficionados, a pesar de no haber conquistado el título que mereció.
Desde 1934, España también ha reconocido a sus ídolos. Ricardo Zamora recibió un homenaje en un partido contra Hungría, marcando el inicio de una tradición que perdura hasta hoy, donde cada jugador que ha dejado huella en el deporte merece su última noche.