La reciente eliminación de la subvención al diésel ha provocado un renovado interés en las conversiones a GNV, lo que está generando un leve repunte en los talleres privados de Bolivia, los cuales habían disminuido su operación desde que el Estado lanzó su programa de GNV a principios de la década de 2000.
Róger Paniagua, un mecánico con casi 30 años de experiencia en el sector, destaca que la actividad ha disminuido drásticamente en su taller de Santa Cruz, donde solían convertir entre cinco y siete vehículos diarios, y ahora apenas logran realizar una o dos conversiones. Rememora que fue pionero en la importación de equipos de GNV en Bolivia, cuando aún existían mitos sobre el impacto negativo del gas en los motores.
La expansión del GNV en el país no inició con la intervención estatal. Antes de que el gobierno de Evo Morales estableciera la Entidad Ejecutora de Conversión a Gas Natural Vehicular en 2010, los talleres privados ya realizaban conversiones. Sin embargo, la llegada del programa estatal cambió el panorama, limitando la capacidad de los talleres independientes a competir.
Paniagua explica que, tras la creación de la EEC-GNV, el modelo de negocio se volvió insostenible para los talleres privados. Mientras el Estado ofrecía conversiones subvencionadas, ellos debían competir con un servicio que era prácticamente gratis para los usuarios. Esto llevó a muchos talleres a cerrar o a reducir significativamente su personal.
Consecuencias del modelo estatal
Con el paso del tiempo, el programa estatal no solo limitó las conversiones, sino que también afectó el desarrollo tecnológico del sector. Según Jhonny Soria, presidente de la Cámara de Talleres GNV de Santa Cruz, el modelo estatal desincentivó la llegada de nuevas tecnologías al mercado, manteniendo a Bolivia rezagada en comparación con otros países.
Documentos del Ministerio de Hidrocarburos y Energías revelan que el presupuesto del programa de conversión ha visto incrementos significativos, pero también han surgido problemas en la compra de equipos, afectando la operatividad de los talleres. Un periodo de inactividad en la compra de cilindros y kits de conversión dejó a muchos talleres sin trabajo.
Carlos Chalup, analista del sector, indica que el uso del GNV solía representar el 17% del parque automotor entre 2004 y 2009, pero esa cifra ha caído al 5% en la actualidad. Propone que el país debería volver a confiar en el sector privado para llevar a cabo las conversiones y así revertir la crisis actual.
El Gobierno actual ha introducido el Programa Nacional de Renovación de Vehículos "Patria", que busca facilitar la conversión de vehículos diésel a GNV, pero Chalup advierte que sigue un enfoque estatista que podría no ser eficaz.