La visita del Papa León XIV, programada del 25 al 28 de septiembre, ha generado un entusiasmo inusitado en Francia, un país normalmente asociado con el laicismo moderno. Este fervor parece estar impulsado en gran parte por un cambio generacional en la actitud hacia la religión.
El evento contará con la presencia de alrededor de 80.000 jóvenes de entre 17 y 35 años que se congregarán en el Stade de France, mientras que la capacidad hotelera en ciudades como Metz, que será visitada por el pontífice, ya está completamente ocupada. Esto refleja que la llegada de León XIV ha superado las expectativas, a pesar del contexto histórico de secularización que caracteriza a Francia.
Desde 1905, cuando se estableció la Ley de separación de la Iglesia y el Estado, se ha promovido la libertad de conciencia en Francia, lo que ha llevado a una creciente distancia de las prácticas religiosas. Actualmente, aproximadamente la mitad de la población se identifica como no creyente, y solo un 26% de los franceses asiste a misa al menos una vez al año, un descenso notable desde el 68% en 1961.
Un cambio generacional notable
El Elíseo ha destacado que la promoción de la laicidad en Francia no impide que sus ciudadanos mantengan creencias religiosas. Esta aparente contradicción se explica, según el sociólogo Olivier Roy, por el aumento de la popularidad del Papa, que trasciende el catolicismo y se alinea más con los valores de la juventud actual.
La generación Z, aquellos nacidos entre 1997 y 2012, se caracteriza por tener una visión más abierta de la espiritualidad. A diferencia de sus predecesores, que estaban más enfocados en el éxito material, esta generación se siente atraída por cuestiones espirituales y muestra mayor tolerancia hacia las diferentes creencias religiosas.
Esto se refleja en su convivencia diaria con compañeros que practican el Islam, a diferencia de la predominancia del catolicismo en décadas pasadas. La espiritualidad musulmana se ha vuelto visible y cotidiana en el contexto francés, especialmente durante el mes del ramadán y en la observancia del velo, lo que ha permitido a los jóvenes acostumbrarse a la diversidad religiosa.
Durante su visita, el Papa León XIV participará en un encuentro interreligioso en Metz, donde se reunirá con representantes de distintas creencias, lo que simboliza el respeto por la pluralidad en un país con un pasado católico tan fuerte. Su lema, 'Pour que le monde ait la vie', es particularmente significativo en un contexto donde el derecho al aborto y la eutanasia forman parte del debate social.
Se espera que el Papa evite abordar temas controvertidos de forma directa, prefiriendo hablar de la vida en términos generales, respetando así las leyes actuales y el contexto de la sociedad francesa.