Durante septiembre, el mes dedicado a Santa Cruz, el espectáculo visual que ofrecen los tajibos se convierte en un símbolo del paisaje urbano. Sus coloridas flores se entrelazan con el verdor de la vegetación y el cielo azul, creando una imagen que deleita a todos los que recorren la ciudad.
Desde finales de julio, los tajibos comienzan a florecer, inicialmente con sus llamativas flores amarillas que perduran hasta los primeros días de septiembre. Posteriormente, son los tajibos de flores blancas quienes toman protagonismo, mostrando su belleza en toda su magnitud.
Uno de los ejemplares más inusuales es el tajibo verde, cuya floración resulta impactante y se convierte en una auténtica alfombra de color sobre el suelo. Este tipo de tajibo se puede apreciar en la alameda de la calle Verdugo, ubicada entre las avenidas Mutualista y Paraguá.
“Es muy hermoso. Sus flores se notan especialmente cuando caen al suelo”, expresa Williams Molina, quien visitó la alameda con su hermana para admirar esta especie. “Siempre miraba los demás colores, pero este no lo conocía”,
La llegada de septiembre trae consigo una explosión de colores y fragancias en las calles de Santa Cruz, convirtiéndola en un lugar mágico que cautiva tanto a locales como a visitantes. Los tajibos, con su diversidad de tonalidades, son un recordatorio de la belleza natural que nos rodea.