Las catastróficas riadas que afectaron la cordillera del Himalaya han dejado un saldo trágico de 1.372 muertos hasta el momento, según un informe conjunto de Nepal y el Tíbet, en China. Las operaciones de rescate siguen en marcha para localizar a más de 5.500 personas que han desaparecido en ambos lados de la frontera.
En Nepal, la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) actualizó su cifra oficial a 1.341 fallecidos, lo que representa una ligera disminución respecto a los 1.344 reportados anteriormente. Esto se debe a la dificultad en las labores forenses y al recuento de restos humanos recuperados.
El número de desaparecidos en Nepal ha aumentado a 4.996, y entre ellos se encuentran al menos 589 extranjeros, incluidos dos españoles. Hasta ahora, el Gobierno nepalí ha tenido la capacidad de entregar solo 98 cuerpos a sus familias, lo que ha dificultado el proceso de identificación.
En el Tíbet, la situación también es grave. Las autoridades han mantenido su último balance en 31 muertes y 531 personas aún sin localizar, luego de la avalancha de lodo y rocas que ocurrió el 26 de agosto.
Esperanzas de rescate en medio de la tragedia
A pesar de la magnitud de la tragedia, han surgido destellos de esperanza en la "zona cero". Recientemente, cuatro personas han sido rescatadas con vida después de pasar días sepultadas por el lodo. Entre ellas, destaca Chandrika Shrestha, una mujer de 64 años que fue encontrada después de estar once días atrapada.
El gobierno de Nepal ha desplegado un importante operativo de rescate, con un total de 21.465 efectivos de las fuerzas de seguridad trabajando en el terreno, lo que ha permitido salvar a 13.104 personas hasta ahora.
Además, se reporta que 6.075 heridos han recibido atención médica, mientras que 3.652 desplazados se encuentran alojados en 39 centros de acogida en las áreas más afectadas, como Rasuwa, Nuwakot y Dhading.