El Cinturón de Fuego del Pacífico y su impacto en Colombia

Luis Ojopi agosto 11, 2026 2 min de lectura

Este lunes, un fuerte sismo de magnitud 7,4, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), sacudió el occidente colombiano, específicamente en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó. El movimiento telúrico, que tuvo una profundidad de 107 km, dejó un saldo trágico con decenas de muertos y miles de heridos, además de numerosos edificios colapsados en ciudades como Cali, Pereira y Manizales.

La causa del terremoto se relaciona con la subducción de la placa de Nazca, que se encuentra en el Océano Pacífico, la cual se introduce por debajo de la placa Suramericana en dirección a Colombia. Este fenómeno geológico es característico de la región conocida como el Cinturón de Fuego del Pacífico, un área donde se cruzan múltiples placas tectónicas y que es famosa por su alta actividad sísmica y volcánica.

El Cinturón de Fuego abarca un extenso territorio de aproximadamente 40.000 kilómetros que incluye a varios países de América Latina, como Argentina, Bolivia, Colombia y Chile, entre otros. Además, se extiende hacia el norte hasta las Islas Aleutianas y hacia el oeste, abarcando costas e islas de naciones como Japón, Indonesia y Nueva Zelanda.

Este anillo de fuego es el hogar de la mayoría de los volcanes y supervolcanes del mundo, lo que lo convierte en una zona de gran interés geológico. En las semanas anteriores al terremoto en Colombia, se habían registrado otros movimientos sísmicos significativos en diversas partes del Pacífico, como en Filipinas y México, evidenciando la persistente actividad de esta región.

De acuerdo con el presidente ejecutivo del Instituto Geofísico de Perú, Hernando Taveras, el Cinturón de Fuego es el escenario del 90% de todos los terremotos a nivel global y del 80% de los más destructivos. La intensa actividad sísmica en esta área se debe a la convergencia y fricción de las placas tectónicas, las cuales acumulan tensión que se libera en forma de sismos.

Además, los terremotos pueden influir en la actividad volcánica, como se explica en comparación con el funcionamiento de una botella de agua mineral. Un sismo potente puede generar cambios en la presión dentro de un volcán, lo que podría llevar a erupciones o cambios en su actividad. Los especialistas continúan investigando los complejos vínculos entre los sismos y los volcanes, especialmente en zonas tan activas como el Cinturón de Fuego.

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