Marcio Barbosa Silva, apodado ‘Trompa de mula’, vivía en Santa Cruz de la Sierra desde hace casi cuatro años sin levantar sospechas. Su residencia, situada en el corazón de Equipetrol, destaca por su fachada lujosa y su seguridad, que incluía cerca eléctrica y cámaras de vigilancia.
La captura de este individuo fue coordinada por una comisión de la Policía de San Pablo, que llegó a Bolivia el 12 de septiembre con el objetivo de ejecutar la orden de detención en su contra. Silva tenía una notificación roja de Interpol por su vinculación con el crimen organizado y posesión ilegal de armas de fuego.
La Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) lo localizó y logró arrestarlo el 19 de septiembre en su domicilio. En el momento de su aprehensión, se hallaron en la propiedad dos vehículos de alta gama: una vagoneta Kia Sonet y una Toyota Yaris Cross.
Después de su captura, las autoridades bolivianas iniciaron los trámites para su expulsión del país. La Policía brasileña, además, investiga la posible complicidad de funcionarios locales que habrían permitido que Silva resida y adquiera propiedades en Santa Cruz a pesar de la orden de arresto.
Entre el 19 y el 23 de septiembre, la Policía de Santa Cruz también detuvo a otros presuntos miembros de organizaciones criminales brasileñas. Se arrestó a Roberto Prieto Filho, conocido como ‘Betinho da Baixada’, y a Angélica Saraiva de Sá, apodada ‘Angeliquiña’, la cual está acusada de ser la líder del Comando Vermelho y cuenta con una condena de 260 años de prisión en Brasil.