Nelson Virreyra, reconocido líder del ala evista en Cochabamba, fue aprehendido el martes en la avenida Blanco Galindo y trasladado a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC), en relación con las investigaciones de los bloqueos que duraron más de 50 días entre mayo y junio.
La orden de aprehensión, que fue emitida el 5 de octubre, indica que Virreyra enfrenta cargos por presuntos delitos vinculados a las movilizaciones, incluyendo atentados contra la seguridad de los medios de transporte y la instigación pública a delinquir. Su abogado mencionó que primero se recogerá su declaración antes de decidir sobre una posible imputación.
El dirigente, quien jugó un papel protagónico durante las protestas, ha calificado su arresto como una "persecución política", argumentando que las manifestaciones surgieron ante la escasez de alimentos y combustible. Los seguidores de Evo Morales también han criticado su detención, señalando un intento de amedrentar a los líderes sociales.
La detención coincide con el anuncio de nuevas movilizaciones programadas para el 13 de octubre, organizadas por sectores afines a Morales, que se oponen a las decisiones económicas del Gobierno y a la eliminación de subsidios al diésel. Virreyra había anticipado que octubre marcaría el "inicio del fin" del gobierno de Rodrigo Paz.
Este caso no solo afecta a Virreyra, ya que la investigación por los bloqueos involucra a otros dirigentes y exautoridades, quienes enfrentan procedimientos separados. La aprehensión del líder campesino no implica una condena ni confirma una política del Gobierno destinada a desmantelar las dirigencias; tal interpretación es sostenida por aquellos que hablan de persecución política. La Fiscalía y el sistema judicial deberán esclarecer las responsabilidades individuales pertinentes.