En el norte de Chile, un potente evento de precipitaciones ha generado deslaves peligrosos, llevando a las autoridades a ordenar la evacuación de cientos de residentes en distintas localidades. Según el informe de AP, este fenómeno ya ha cobrado la vida de una persona debido a un accidente de tráfico ocasionado por las difíciles condiciones en las carreteras.
Frente al inminente riesgo por el desbordamiento de los ríos y el arrastre de lodo, la agencia de protección civil hizo un llamado urgente a abandonar las viviendas en las áreas más vulnerables. Las corrientes de barro fluyeron desde la cordillera hacia la comuna de Tocopilla, arrastrando vehículos y transformando las calles en torrentes de barro.
Hasta ahora, más de trescientas personas han sido trasladadas a refugios temporales, con la mayoría de los afectados localizados en la región de Antofagasta. La situación ha generado bloqueos en rutas clave, así como interrupciones significativas en el suministro de electricidad y agua potable.
La ruta fronteriza con Bolivia ha sido cerrada por precaución, debido a la acumulación de nieve en el paso Chungará. Esta medida ha dejado a aproximadamente trescientos pasajeros atrapados en diez autobuses internacionales, quienes no pueden continuar su viaje hacia el país vecino.
En respuesta a esta emergencia, el Ministerio de Educación ha decidido suspender las clases en al menos tres regiones del norte de Chile. Además, varios centros de salud pública han tenido que desviar a sus pacientes a instalaciones alternas debido a la inoperatividad de cinco de sus unidades.