El 5 de agosto, un operativo policial realizado en San Ignacio de Velasco llevó al descubrimiento de armas y dispositivos móviles que contienen mensajes que sugieren la existencia de un tráfico de armas relacionado con el homicidio del teniente Yerson Salazar en San Matías.
Durante el procedimiento, se identificó a Anderson Mateo R. M., un individuo señalado como sospechoso de estar involucrado en el tráfico de armas, quien había estado utilizando una habitación dentro del inmueble allanado. En la misma se encontró una escopeta de calibre 16, lo que refuerza las sospechas sobre sus actividades ilícitas.
Además, se examinó el teléfono móvil de Mariela M. P., madre del sospechoso, quien consintió la revisión de su dispositivo. En él, los peritos hallaron conversaciones que apuntan a una operación ilegal en curso, revelando un entramado que podría estar detrás del asesinato del teniente.
El informe de la policía indica que los mensajes descubiertos hacen alusión a una pista que podría estar destinada a operaciones ilegales, mencionando específicamente una posible pista de aterrizaje clandestina. Asimismo, se localizó una camioneta azul que se considera vital, ya que se sospecha que fue utilizada para el transporte de armas y para facilitar la huida de los involucrados.
Los chats también sugieren que tanto los presuntos sicarios como Anderson Mateo estaban al tanto del paradero del principal sospechoso del crimen, lo que indica una coordinación que va más allá de un acto aislado.
Por último, los mensajes revelan indicios de que se habían retirado armas del lugar para evitar que fueran incautadas por la policía. Debido a la contundencia de las pruebas, las autoridades creen que tras el asesinato del teniente Salazar hay una red organizada que se encarga de coordinar acciones, ocultar evidencias y mover armamento. En consecuencia, Mariela M. P. ha sido aprehendida y la búsqueda de Anderson Mateo continúa.