El martes, medios de comunicación en Argentina comenzaron a especular sobre la fuga de Flávio Bolsonaro hacia Estados Unidos, pasando por su país. Sin embargo, las autoridades migratorias argentinas negaron tener registros de su ingreso al país.
La situación se complicó cuando surgieron acusaciones sobre la implicación del presidente Javier Milei en la logística de esta salida. Flávio Bolsonaro había sido derrotado en las elecciones presidenciales del domingo anterior, y su huida despertó sospechas sobre la intervención del Gobierno argentino.
Adrián Ravier, portavoz de la presidencia argentina, indicó en una conferencia que no se había recibido solicitud de asilo de parte de Bolsonaro. Por su parte, Milei eligió no hacer comentarios, lo que alimentó aún más la controversia.
En una entrevista, Simón Levy, abogado cercano a la familia Bolsonaro, afirmó que Milei estaba al tanto y participó en las coordinaciones para facilitar la salida del senador brasileño. "Gracias al presidente Milei, hoy Flávio Bolsonaro está vivo", expresó Levy, sugiriendo un nivel de complicidad del Gobierno.
El diario La Nación reportó que Santiago Caputo, asesor de Milei, se encontraba en la provincia de Misiones, en la frontera con Brasil, durante la noche en que Bolsonaro salió del país, lo que llevó a especulaciones sobre la colaboración activa del Gobierno en este operativo.
La Dirección Nacional de Migraciones informó que Flávio Bolsonaro y su familia cruzaron a Argentina el martes por la noche utilizando documentación regular. Aproximadamente a las 23:30, abordaron un avión privado hacia Ecuador, continuando su viaje a Miami, Estados Unidos.
La polémica se intensificó en el contexto de la rivalidad entre Milei y el nuevo presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien recientemente fue electo. Desde la oposición en Argentina, se han solicitado explicaciones sobre las acciones del Gobierno en este asunto.