Recientemente, el ingeniero óptico Ning Xu, de la Universidad Nacional de Singapur, ganó el primer premio en la edición 2026 del concurso Nikon Small World in Motion con un video que ilustra el movimiento de cilios en las vías respiratorias de un niño afectado por discinesia ciliar primaria, una enfermedad genética poco común.
La controversia se desató cuando investigadores comenzaron a examinar el video y notaron que algunas estructuras parecían aparecer y desaparecer, lo que no se alinearía con el comportamiento biológico esperado. También se identificó una posible marca de agua de SynthID, que serviría para señalar contenido procesado por inteligencia artificial.
Las reglas del concurso prohíben el uso de herramientas de IA generativa para la creación de elementos de las imágenes, exigiendo que los trabajos sean realizados mediante microscopía. Por su parte, Ning Xu defendió su trabajo, asegurando que la IA no se utilizó para crear el video ni para los cilios observados, pero admitió que la empleó en el posprocesamiento para resaltar y visualizar mejor las estructuras en los datos originales.
Nikon ha señalado que está revisando el caso y que Xu ha presentado documentación técnica que detalla el equipo y los métodos utilizados, así como los procedimientos de procesamiento de las imágenes. A pesar de la controversia, el video continúa siendo reconocido como el ganador del concurso.
Este incidente ha abierto un debate importante en la comunidad científica sobre los límites y las implicaciones del uso de inteligencia artificial en la imagen científica, planteando preguntas sobre la capacidad de estas herramientas para mejorar la representación de datos sin alterar su autenticidad.