Este domingo, se produjo un accidente entre dos helicópteros que estaban operando en la zona de Psatha, al oeste de Atenas, donde se intensifican los esfuerzos de combate a los incendios. Los bomberos informaron que se ha activado de inmediato un operativo de búsqueda y rescate para ayudar a las tripulaciones afectadas por la colisión.
Grecia enfrenta una temporada de incendios particularmente severa, marcada por condiciones meteorológicas extremas y vientos que superan los 100 kilómetros por hora, de acuerdo con el primer ministro Kyriakos Mitsotakis. En la última semana, más de 16.000 hectáreas de bosques y terrenos agrícolas han sido consumidas por las llamas, un fenómeno que se agrava por la crisis climática que afecta a toda la región del Mediterráneo.
Históricamente, Grecia ha sido vulnerable a los incendios durante los veranos, aunque en años recientes había logrado evitar grandes conflagraciones similares a las que han afectado a Francia y España. Sin embargo, la situación actual ha llevado al país a un estado de máxima alerta.
El primer mandatario compartió en su cuenta de Facebook que los días son “extremadamente difíciles” y reconoció que la fuerza de los vientos dificulta las operaciones de extinción, incluso para las numerosas aeronaves disponibles. “Cuando los vientos soplan con tal fuerza, ni siquiera nuestras aeronaves pueden operar con seguridad”, expresó Mitsotakis.
Porto Germeno, un popular destino turístico ubicado a unos 70 kilómetros al noroeste de Atenas, ha sido uno de los lugares más afectados. Este área, con muchas casas de veraneo, ha visto un aumento significativo en su población durante la temporada alta de turismo.
Los testimonios de los habitantes reflejan la magnitud de la tragedia. Minas Tsotdanis, un agricultor de la zona, relató a la AFP que el incendio fue de tal violencia que su hogar quedó completamente destruido. Las autoridades han confirmado que decenas de viviendas han sido seriamente dañadas o destruidas, sumando así a la tragedia que vive la región.