Bolivia y Brasil han acordado llevar a cabo una serie de acciones coordinadas con el propósito de enfrentar la actividad de organizaciones criminales transnacionales que operan en la frontera. Esta decisión surge como respuesta al aumento de actos violentos, especialmente relacionados con el sicariato, y se da tras la reciente intervención de las autoridades brasileñas que resultó en la muerte de delincuentes bolivianos en la zona limítrofe.
Una delegación de la Policía Boliviana viajará a Brasil este fin de semana para dialogar sobre la formulación de una estrategia conjunta que abarque tanto la inteligencia como el despliegue operativo contra las redes delictivas que operan en ambos lados de la frontera.
La preocupación por la escalada de violencia está vinculada a la infiltración de poderosas organizaciones criminales en el territorio boliviano. El senador oficialista Víctor Quispe ha expresado su alarma ante la situación actual, señalando que la pugna entre cárteles internacionales, como el Comando Vermelho y el Primer Comando de la Capital (PCC), ha generado un clima de inquietud en la nación.
Quispe subrayó la necesidad de buscar soluciones estructurales que permitan restaurar la paz y seguridad que han caracterizado a la sociedad boliviana: "Es preocupante, esperemos que se lleguen a las soluciones y podamos tener la tranquilidad que siempre nos ha caracterizado."
Entre los acuerdos alcanzados, se destaca la creación de una oficina permanente de la Policía Federal de Brasil en Bolivia. Este centro facilitará el intercambio de información de inteligencia, ayudando a rastrear los flujos de narcotráfico y a la captura de criminales buscados internacionalmente.
Las autoridades han manifestado que también están considerando aumentar la respuesta del Estado en las zonas fronterizas a corto y mediano plazo. El senador Quispe añadió que es fundamental fortalecer la cooperación entre ambos países, y no descartó una posible intervención más significativa del Ejército en el futuro.