Cirugía innovadora en Montero permite a agricultor recuperar su rostro tras 14 años de lucha contra un tumor

Luis Ojopi agosto 13, 2026 3 min de lectura

Después de 14 años conviviendo con un tumor que afectaba su rostro, Alejandro Pérez, un agricultor de 41 años oriundo de Potosí y residente en San Julián, encontró la solución a su padecimiento en el Hospital de Tercer Nivel de Montero. Este tumor, que tenía un tamaño aproximado de 15 por 15 centímetros, no solo limitó su capacidad para alimentarse, sino que también le expuso a la discriminación por parte de quienes asumían erróneamente que él mascaba coca.

La historia de Alejandro comenzó en su infancia, cuando se trasladó a Santa Cruz con su familia. Posteriormente, trabajó como minero en Porco, donde formó una familia con Zenaida Rodríguez Puma, con quien tuvo cuatro hijos. En 2016 regresaron a Santa Cruz, donde Alejandro se dedicó a la agricultura, aunque el avance del tumor impidió que pudiera realizar su trabajo con normalidad.

En su búsqueda por atención médica, Alejandro visitó varios centros de salud, pero fue en el Hospital de Montero donde finalmente recibió un diagnóstico adecuado: un osteofibroma, un tumor óseo benigno pero de crecimiento agresivo. El cirujano maxilofacial Jorge Tórrez explicó que, a diferencia de lo que muchos pensaban, este no estaba relacionado con el consumo de sustancias y no requería tratamientos adicionales como quimioterapia después de su extracción.

La cirugía realizada en el Hospital de Montero fue pionera en el uso de tecnología de planificación 3D, que permitiese a los médicos ensayar el procedimiento antes de llevarlo a cabo en el quirófano. Este enfoque moderno permitió reducir el tiempo de la operación a tres horas y media, una notable mejora en comparación con intervenciones similares que suelen durar más de seis horas.

El equipo médico estuvo compuesto por cuatro especialistas de distintas áreas, quienes no solo se encargaron de la extirpación del tumor, sino que también realizaron la reconstrucción de la zona afectada utilizando un injerto de hueso del propio paciente. La operación fue un gran éxito, asegurando una recuperación efectiva para Alejandro.

Tres días después de la cirugía, Alejandro recibió el alta médica y, en el seguimiento posterior, se constató una evolución positiva en su salud. En comparación con un tratamiento privado que podría haber costado más de 10.000 dólares, su atención fue cubierta mayormente por el Sistema Único de Salud (SUS), destacando la importancia de acceder a tecnología médica avanzada.

La experiencia de Alejandro simboliza no solo la superación personal, sino también un avance en la capacidad del sistema de salud pública en Montero. Su esposa, Zenaida, expresó su felicidad por la recuperación de su esposo, quien ahora puede reencontrarse con su imagen y continuar con su vida familiar y laboral sin el estigma del tumor.

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