Cierre de Manaco: Un adiós a 86 años de tradición en la industria del calzado boliviano

Luis Ojopi noviembre 1, 2026 2 min de lectura

La histórica Manufactura Boliviana S.A., conocida como Manaco, anunció su cierre definitivo el 31 de octubre, poniendo fin a 86 años de producción de calzado en Bolivia. La planta, ubicada en Quillacollo, fue un pilar en la industria local, pero la empresa ha sufrido pérdidas acumuladas de 130 millones de bolivianos, considerándose insostenible su operación.

Fundada en 1940 por inmigrantes de Checoslovaquia, Manaco se destacó como uno de los principales productores de zapatos, generando empleo en la región de Cochabamba y llevando sus productos a diferentes mercados internacionales. Sin embargo, la compañía enfrentó severas dificultades financieras, especialmente después de la pandemia de Covid-19, que acentuó los problemas ya existentes debido a inestabilidad social y factores económicos adversos.

César Panduro, gerente general de Manaco, expresó que la decisión de cerrar fue difícil pero necesaria. En dos comunicados, la empresa subrayó que exploró todas las opciones para continuar con las operaciones, pero finalmente llegó a la conclusión de que su funcionamiento ya no era viable.

En relación al cierre, la compañía garantizó que cumplirá con el 100% de las indemnizaciones y beneficios sociales correspondientes a sus trabajadores, además de ofrecer una compensación económica extraordinaria. Esta medida tiene como objetivo brindar apoyo a los empleados mientras buscan nuevas oportunidades laborales en un contexto complicado.

Desafíos en el cierre y la comunidad

La decisión de Manaco se produce en un clima de tensiones laborales, donde la empresa ha denunciado presiones por parte de ciertos sectores, a pesar de mantener canales de diálogo abiertos. La compañía lamenta que, pese a ofrecer beneficios adicionales, se hayan tomado acciones de protesta que comprometen la seguridad de la comunidad donde opera.

Manufactura Boliviana S.A. solicitó que se restablezca el diálogo con el fin de que el proceso de cierre se realice conforme a la normativa legal vigente. Este cierre marca no solo la pérdida de una fuente de empleo para muchas familias, sino también el fin de una era en la historia industrial del país.

Aún se desconoce el impacto total en el número de empleos que se verán afectados por esta decisión y cómo será el proceso de compensación para los trabajadores, que ahora enfrentan un futuro incierto en el ámbito laboral.

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