Carlos Aragonés, quien se desempeñaba como director deportivo de Blooming, ha manifestado su tristeza y decepción tras ser apartado de su puesto, una decisión que fue tomada por la directiva del club después de la reciente derrota en el clásico cruceño. Aragonés, con una amplia trayectoria en el deporte, tenía altas expectativas en su rol y había presentado un ambicioso plan de trabajo.
El exdirector deportivo lamentó que el cargo que ocupaba no haya sido totalmente adoptado en el contexto del fútbol nacional. En su opinión, los clubes aún carecen de una visión de trabajo a largo plazo, lo que es un obstáculo para el desarrollo del deporte en el país.
Aragonés reveló que, un mes antes de su salida, la directiva había expresado confianza en su labor, incluso discutiendo la institucionalización de su cargo. Sin embargo, esta decisión cambió abruptamente, y el directorio comunicó la salida del entrenador Erwin Sánchez sin consultarle, lo que lo dejó en una posición incómoda.
"Me decepciona que el puesto de director deportivo no se tome en serio en los clubes bolivianos. En otros países, es un rol clave en la gestión del equipo, pero aquí parece que es solo un título", afirmó Aragonés. Esta falta de reconocimiento del cargo lo llevó a renunciar, pues considera inaceptable que no se le consulte en decisiones importantes.
El exdirector también mencionó que el enfoque de los dirigentes suele ser muy cortoplacista, priorizando los resultados inmediatos en lugar de construir un proyecto a largo plazo. Según él, el fútbol nacional está estancado y carece de innovaciones que faciliten su crecimiento.
"El fútbol boliviano está estancado en todos los aspectos. No existe un pensamiento a largo plazo, que es lo que debe tener un dirigente. No hay proyecto ni avance si no hay desarrollo o proyección económica".
A pesar de su decepción, Aragonés espera que su renuncia sea entendida y que la persona que lo llevó a Blooming le brinde una solución en el futuro. Agradece la oportunidad y mantiene su cariño por el fútbol, aunque reconoce el dolor de dejar el club que había elegido por su pasión por el deporte.