El Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia emitió un comunicado en respuesta a las críticas por la asistencia de representantes diplomáticos en la sesión de la Asamblea Legislativa Plurinacional realizada el 2 de octubre. En el documento, se rechazó que esta presencia pudiera interpretarse como un acto de injerencia.
La Cancillería enfatizó que cualquier denuncia sobre interferencia extranjera debe ser respaldada por "elementos objetivos y verificables". Según el comunicado, no es suficiente la mera presencia de diplomáticos en funciones públicas para acusarlos de influir en las decisiones legislativas.
En el comunicado se afirma que la actuación de los diplomáticos en espacios institucionales no equivale a una injerencia, y que cualquier acusación de influencia indebida requiere de pruebas sólidas. Atribuir tales intenciones a los representantes extranjeros carece de fundamento si no se cuenta con evidencia concreta.
Además, el documento subraya que las decisiones tomadas por la Asamblea Legislativa son competencia exclusiva de sus miembros, lo que significa que no se puede establecer una conexión directa entre la presencia de diplomáticos y los acuerdos alcanzados sin pruebas que lo sustenten.
La Cancillería reafirmó que Bolivia es un país soberano y que sus instituciones operan con total independencia. Asimismo, se recordó que las relaciones diplomáticas deben basarse en los principios de soberanía, respeto mutuo y no intervención, conforme a lo establecido en el derecho internacional y en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Finalmente, el Gobierno aseguró que mantendrá una relación "respetuosa y constructiva" con las representaciones diplomáticas en el país, al tiempo que se compromete a preservar la autonomía de las instituciones estatales.