El Banco Central de Bolivia (BCB) está valorando la posibilidad de cesar la compra de oro a los productores nacionales, una vez que cumpla con las obligaciones previas de sus operaciones. Esta decisión tiene como propósito permitir que los operadores privados exporten el metal y que los dólares resultantes inyecten recursos al sistema financiero del país.
El presidente del BCB, David Espinoza, mencionó que la entidad ya adquirió 5,4 toneladas de oro, lo que representa un costo total de unos 589 millones de dólares, para satisfacer compromisos anteriores. Además, se han acumulado otras 1,2 toneladas, que equivalen a aproximadamente 150 millones de dólares, para cubrir la última obligación, cuyo vencimiento está programado para el 10 de octubre.
La propuesta del BCB implica un cambio en el proceso de comercialización del oro: en lugar de que los productores lo vendan al BCB a cambio de bolivianos, se sugiere que lo exporten directamente, recibiendo dólares. Esto podría aumentar la circulación de divisas en el mercado nacional y ayudar a mitigar la presión sobre el tipo de cambio.
Esta iniciativa se presenta en un contexto donde Bolivia mantiene un tipo de cambio flexible. El BCB ha informado que dispone de alrededor de 1.134 millones de dólares en recursos líquidos, lo que le proporciona un margen para manejar eventuales fluctuaciones en el mercado cambiario y ha indicado que podría intervenir si se presentan movimientos drásticos en el valor del dólar.
Además, el BCB ha propuesto ante la Asamblea Legislativa la posibilidad de convertir una parte de sus reservas de oro en divisas líquidas. Espinoza argumenta que esta medida podría proporcionar alrededor de 2.000 millones de dólares adicionales que se destinarían a respaldar la política cambiaria y evitar variaciones bruscas en la cotización del dólar.
En resumen, el Banco Central de Bolivia busca transformar una parte de su respaldo en oro en mayor liquidez en dólares. Sin embargo, queda la incertidumbre sobre si su salida del mercado interno del oro logrará que esos dólares realmente fluyan al sistema financiero y se traduzcan en una oferta más amplia de divisas para empresas y familias.