El mes de septiembre marcó un nuevo aumento en el costo de vida en Bolivia, con un incremento del 0,85% en comparación con agosto. Este aumento se debe a la presión ejercida por varios productos de consumo diario, entre los que destacan el tomate y la papa, además del transporte público y las gaseosas.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación acumulada en lo que va de 2026 se sitúa en 3,88%, mientras que la variación porcentual en los últimos doce meses asciende a 5,70%.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es un indicador que mide cómo fluctúan los precios de una serie de bienes y servicios que las familias suelen adquirir. Un aumento del 0,85% no implica que todos los productos experimenten la misma variación en sus precios; algunos aumentaron considerablemente, mientras que otros, incluso, disminuyeron.
El tomate fue el producto que más contribuyó al aumento del índice, con una variación de 38,12% en septiembre. Otros productos, como la papa y la cebolla, también tuvieron incrementos significativos del 8,82% y 6,03%, respectivamente. Asimismo, el transporte público y las bebidas gaseosas aumentaron un 2,21% y un 3,75%.
Sin embargo, no todos los productos sufrieron incrementos. Por ejemplo, el precio de la carne de pollo se redujo en un 19,21%, lo que ayudó a equilibrar el aumento general de los precios. Otros artículos como el protector solar y el ladrillo también vieron una disminución en sus precios.
Al analizar la inflación por regiones, se observó que Sucre lideró con un incremento mensual de 2,26%, seguida de Potosí (1,88%) y la Región Metropolitana Kanata (1,47%). Por el contrario, la conurbación de Santa Cruz mostró un aumento del 0,38%, y Trinidad reportó una leve variación de apenas 0,05%.