Las deudas pueden intensificar los conflictos en una separación. Según el abogado Arturo Moscoso, las obligaciones contraídas durante la unión matrimonial suelen ser responsabilidad de ambos cónyuges, independientemente de quién haya solicitado el préstamo y a nombre de quién esté registrado.
Moscoso explica que si un préstamo se obtiene durante el matrimonio, la deuda generalmente se considera parte de la comunidad de bienes, aun si solo una persona firmó el contrato. Por eso, intentar hacer que solo uno de los cónyuges asuma la deuda desde un principio es considerado un error.
¿Qué sucede con deudas previas al matrimonio?
Si una deuda fue adquirida antes de la boda, la situación es diferente. En un proceso de divorcio, es necesario demostrar que la obligación existía antes de la unión. Sin embargo, si la deuda tenía cuotas pendientes al contraer matrimonio, éstas podrían ser consideradas dentro de la comunidad de bienes que se debe dividir.
Por ejemplo, si una persona tenía un crédito con 50 cuotas y pagó 25 antes de casarse, las 25 restantes se incluirán en el análisis financiero del matrimonio.
Asumir deudas de manera voluntaria
Existen circunstancias en las que uno de los cónyuges puede decidir asumir la totalidad de una deuda. Si considera que el beneficio del préstamo fue solo para su uso personal, puede declarar su intención de hacerse responsable del 100% de la obligación, lo cual debe quedar claro en la demanda correspondiente.
Es importante realizar una declaración voluntaria que acredite esta decisión y que estipule la responsabilidad total sobre la deuda.
Si uno de los cónyuges no puede hacer frente a la deuda, las alternativas dependen de si el crédito es con una entidad bancaria o con un acreedor privado. Frente a una entidad financiera, podría ser posible unirse al proceso con una tercería de dominio coadyuvante, dirigiendo la responsabilidad hacia el deudor principal.
En el caso de deudas con particulares, también se pueden explorar alternativas que involucren los bienes adquiridos durante el matrimonio, y en ciertos casos, la solución podría derivar de una negociación entre las partes.
Es fundamental entender que un divorcio no extingue automáticamente ninguna deuda, ni garantiza que se pueda obtener una prórroga, un descuento o el cambio del titular del crédito. Las entidades financieras pueden poner obstáculos para cambiar la titularidad de una deuda, por lo que es recomendable dejar claro desde el inicio qué obligaciones tiene cada cónyuge.
Consideraciones para parejas en concubinato
Para las parejas que cohabitan sin matrimonio, la situación es algo más compleja. Aunque comparten derechos y obligaciones similares a los matrimoniales, primero deben formalizar el reconocimiento de su unión libre, un proceso que puede llevar al menos tres meses dependiendo de la evidencia presentada.
Una vez que se reconoce el concubinato, también se debe seguir un procedimiento para su disolución y posteriormente abordar la división de bienes, por lo que es crucial prestar atención a las responsabilidades financieras durante la relación.