Las administraciones de Nepal y China han tomado medidas preventivas ante la inminente amenaza que representan dos lagos represados, los cuales, debido a su creciente acumulación de agua, podrían romperse y causar inundaciones repentinas en la zona fronteriza entre ambos países.
Se espera que las condiciones climáticas, con un incremento en las precipitaciones, agraven la situación, lo que llevó a las autoridades a iniciar evacuaciones preventivas y trasladar equipos de rescate a áreas más elevadas para garantizar la seguridad de la población.
Esta nueva alerta se produce tras el desastre ocurrido el miércoles, que se atribuye al colapso de un glaciar en la región, dejando como resultado cientos de vidas perdidas y más de mil personas desaparecidas, así como graves daños a infraestructuras, incluidos pasos fronterizos y vías de comunicación.