El 26 de septiembre de 2026, en Santa Cruz, se llevó a cabo un acuerdo entre el Gobierno nacional y los representantes del transporte en cisterna, que establece un precio temporal para los fletes de carburantes. Este acuerdo tiene como objetivo evitar el desabastecimiento y asegurar un flujo constante de gasolina y diésel en todo el territorio boliviano.
La problemática surgió debido a los incrementos en los costos operativos tras la eliminación de la subvención estatal al diésel. Para contrarrestar este impacto, las autoridades decidieron establecer una tarifa temporal que compense los esfuerzos adicionales que deben realizar los transportistas.
El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, enfatizó la relevancia de este pacto, mencionando que ya se había discutido llegado a un consenso previo el domingo anterior. También subrayó que el acuerdo permite continuar con las operaciones del sector sin conflictos.
Marcelo Blanco, ministro de Hidrocarburos, explicó que la medida busca normalizar de inmediato el precio para los cisterneros a la espera de la realización de un estudio técnico que será realizado por una empresa independiente. Este análisis definirá una estructura de precios definitiva y ajustada a las particularidades de cada región, lo cual es clave para evitar futuros problemas en el suministro de hidrocarburos.
El sector del transporte valoró la pronta respuesta del Gobierno al emitir la normativa necesaria para llevar a cabo esta nivelación. Sergio Kosky, representante del transporte pesquero, expresó su satisfacción al afirmar que "la norma nos permite tener actividades al 100%", lo que a su vez facilitará el despacho inmediato de cisternas a las plantas de almacenamiento y surtidores.
Finalmente, el acuerdo incluye ajustes periódicos de precios que estarán relacionados con las fluctuaciones de los mercados internacionales. De esta manera, se establecen las bases necesarias para mitigar futuros conflictos en la cadena de logística de los hidrocarburos.