En la parroquia San Lorenzo de Ñemby, Paraguay, se vivió un momento de tensión durante una misa cuando un ventilador de techo, con un peso de cinco kilogramos, se desprendió desde una altura de casi cuatro metros. El artefacto impactó en la cabeza de Sonia Elizabeth Contreras de Alvarenga, una feligrés de 42 años.
El servicio religioso fue suspendido inmediatamente después de lo ocurrido, mientras que una doctora y un bombero voluntario presentes en la ceremonia ofrecieron atención inicial a la víctima. Posteriormente, Sonia fue trasladada de emergencia a un centro médico cercano para recibir tratamiento adecuado.
Antes de que el ventilador cayera, se escuchó un crujido que permitió a Sonia cubrirse el rostro con las manos, lo que le ayudó a evitar un daño mayor. Sin embargo, sufrió una pérdida temporal del conocimiento, una herida en la cabeza que requirió sutura, lesiones en los labios y la pérdida de un diente.
Este extraño suceso ha despertado inquietud entre los asistentes a la misa y a la comunidad de Ñemby, quienes han comenzado a exigir revisiones periódicas y un mantenimiento adecuado de las instalaciones del recinto religioso para asegurar la seguridad de los fieles.
Los habitantes esperan que las autoridades eclesiásticas y los inspectores locales tomen medidas inmediatas para examinar a fondo el sistema de ventilación, con el objetivo de prevenir que situaciones similares pongan en riesgo la vida de quienes asisten a la iglesia.