Monseñor Leigue reflexiona sobre la santidad en la festividad de Todos Santos

Pedro Guasase noviembre 1, 2026 2 min de lectura

La festividad de Todos Santos y el Día de los Fieles Difuntos son momentos significativos para la comunidad católica, donde los creyentes se acercan a los cementerios para rendir homenaje a sus seres queridos que han partido.

En su homilía del 1 de noviembre, monseñor René Leigue subrayó que "Todos Santos celebra la vida", enfatizando el aspecto de celebración que caracteriza a esta festividad.

Durante su discurso, Leigue planteó la pregunta sobre quiénes son los santos, dividiendo la respuesta en dos categorías: aquellos canonizados y conocidos por la iglesia, y otros que, aunque anónimos, también han vivido vidas de santidad y coherencia.

El obispo destacó que "todos nosotros estamos llamados a la santidad", recordando que esta búsqueda es una tarea cotidiana y un compromiso de vida con el Señor.

Leigue hizo una comparación con las promesas políticas, afirmando que la promesa divina es más firme y nos asegura el premio de la vida eterna si permanecemos fieles a Dios.

El 2 de noviembre, se conmemora el Día de los Fieles Difuntos, una ocasión para recordar y agradecer a Dios por aquellos que han dado su vida por nosotros, tanto los santos como nuestros familiares.

"Mañana daremos gracias a Dios por aquellos que ya han vivido y seguro que los tenemos como santos".

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