Las interpelaciones programadas para este periodo legislativo han sido oficialmente trasladadas a la próxima legislatura, que iniciará el 5 de noviembre. Esta decisión fue tomada por consenso entre los jefes de las distintas bancadas, quienes coincidieron en que era necesario postergar dichos actos de fiscalización.
Entre las interpelaciones que quedan pendientes se encuentra la del ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, quien deberá presentarse en dos ocasiones: primero, para abordar las explosiones ocurridas en Viacha y luego, para discutir el accidente aéreo en El Alto. Además, está en espera la interpelación al ministro de Gobierno, Marco Oviedo, por la controversia en torno a la presencia del exasesor presidencial Fernando Cerimedo. Por último, el ministro de Minería, Marco Antonio Calderón, debe rendir cuentas sobre la situación de la minería ilegal en el país.
Según las normativas vigentes de la Asamblea, todas las interpelaciones deben llevarse a cabo dentro del mismo periodo legislativo, que se cierra el 8 de noviembre. Sin embargo, los legisladores tienen la facultad de autorizar la postergación de estos actos, lo que se aprobó mediante una resolución.
Hasta el momento, la única interpelación que resultó en la destitución de un ministro fue la realizada el 18 de agosto de este año, donde se censuró al entonces ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, quien tampoco se presentó a la sesión. En esa ocasión, se votó en contra de su reprogramación y posteriormente se aprobó su destitución.
Los otros ministros que asistieron a sus interpelaciones lograron salir avante, gracias al respaldo de la mayoría oficialista y los aliados de Unidad, lo que contrasta con la situación de Espinoza, quien enfrentó una oposición decidida.