El 13 de marzo, las autoridades bolivianas llevaron a cabo la detención de Sebastián Marset, quien fue inmediatamente expulsado hacia Estados Unidos. Esta operación policial ha suscitado diversas reacciones, especialmente de aquellos que participaron en ella.
Erick Correa, teniente coronel de la Policía, ha manifestado su preocupación por la situación en la que se encuentra, afirmando que hay una intención de silenciarlo. En una entrevista con Correo del Sur, Correa expresó: "Pienso que es una consigna tenernos silenciados, encarcelándonos o incluso tal vez ir más allá".
Tras enterarse de que existe una orden de aprehensión en su contra, Correa decidió esconderse, argumentando que se siente perseguido por su participación en la captura de Marset. El oficial ha sido acusado de irregularidades durante el operativo, lo que ha intensificado su temor a represalias.
El teniente coronel ha rechazado categóricamente las acusaciones que lo involucran en acciones indebidas. Asegura que está dispuesto a presentar pruebas que demuestren su inocencia, incluyendo su teléfono móvil, fotografías, videos y diversos informes que respaldan su versión de los hechos.
Correa se encuentra en una situación crítica y espera que su colaboración con las autoridades pueda ayudar a esclarecer su implicación en el operativo, así como poner fin a las acusaciones en su contra.