Ubicado en el municipio de San Ignacio de Velasco, en Santa Cruz, el Parque Nacional Noel Kempff Mercado abarca más de 1,5 millones de hectáreas, siendo uno de los espacios naturales más valiosos de Bolivia. Este parque destaca por su rica biodiversidad, que incluye miles de especies vegetales, diversas aves y una fauna silvestre notable.
Dentro de sus maravillas naturales, se encuentran las impresionantes cataratas Arco Iris y Federico Ahlfeld, que contribuyen a la belleza escénica del lugar. Sin embargo, a pesar de su importancia ecológica, el parque se enfrenta a graves desafíos debido a los incendios que afectan los bosques de la región de la Chiquitania.
El alcalde de San Ignacio de Velasco, Felman Gómez, ha resaltado la necesidad de proteger esta reserva natural y ha enfatizado la importancia de mejorar la colaboración entre diversas instituciones para evitar que se produzcan incendios. Gómez expresó: “Sin aire, sin oxígeno no hay vida; quienes purifican el oxígeno que respiramos son ellos,” refiriéndose a los bosques del parque.
Además, Gómez ha solicitado un mayor control sobre las quemas descontroladas y la intervención de la justicia para asegurar que se respeten las normativas ambientales. En su opinión, es crucial que se realicen esfuerzos colectivos entre autoridades, guardaparques, comunidades indígenas y la ciudadanía para salvaguardar el área protegida.
El alcalde también ha manifestado su deseo de establecer alianzas que permitan al municipio asumir un papel más activo en la gestión del parque, actualmente bajo la responsabilidad del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap). "Si nosotros no hacemos algo por el parque, nadie lo hará", concluyó, instando a la población a concienciarse sobre la importancia de cuidar este patrimonio natural.
Las acciones necesarias para proteger el Parque Nacional Noel Kempff Mercado incluyen la prevención de incendios, la vigilancia continua y la capacitación de brigadas que puedan detectar rápidamente cualquier inicio de fuego. La conservación de este espacio no solo es vital para la protección de sus recursos, sino también para asegurar que futuras generaciones puedan disfrutar de su esplendor.