El programa piloto 'Otros Ojos Bolivia 2026' ha introducido el arte cinematográfico en las aulas de La Paz, El Alto, Sucre y Santa Cruz, permitiendo que más de 200 estudiantes de la Unidad Educativa San Xavier 'B' en Sucre experimenten el proceso creativo de hacer cine. En este taller, los alumnos aprendieron no solo a escribir guiones, sino también a crear personajes y decidir el desenlace de sus historias, fomentando así una perspectiva crítica hacia el mundo audiovisual.
Este proyecto es parte de la iniciativa regional OTROS OJOS, que ha beneficiado a 18.617 estudiantes en varios países de América Latina, incluyendo Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. En Bolivia, la implementación del plan cuenta con la colaboración de la Cinemateca Boliviana, ADECINE, Bolivia Lab y el Centro de Gestión Cultural Pukañawi, todo bajo el apoyo del Ministerio de Educación.
Una experiencia similar tuvo lugar en la Unidad Educativa España Bolivia en El Alto, donde más de 150 estudiantes de diferentes niveles educativos participaron en talleres diseñados para enriquecer su conocimiento sobre el cine y el audiovisual. Estos talleres no solo incluyeron la creación de relatos, sino también exploraron las etapas de producción cinematográfica, con la activa participación de los docentes de la institución.
El aporte logístico del programa también fue significativo. En Santa Cruz, se contó con el respaldo de varias salas de exhibición y del Centro Cultural La Sombrerería, mientras que en El Alto colaboró la Fundación San Gabriel. A pesar de que Bolivia alcanzó a 2.545 estudiantes, siendo la cifra más baja entre los participantes de la red regional, esto refleja que la infraestructura educativa relacionada con el cine aún se encuentra en sus primeras etapas de desarrollo.
El verdadero desafío para el país se avecina con el cierre del financiamiento por parte del Fonds Équipe France en julio de 2026. Bolivia ahora enfrenta la necesidad de gestionar y mantener las alianzas entre las instituciones involucradas, sin el respaldo económico externo. Aunque el cine ha demostrado su capacidad para transformar espacios educativos en plataformas de reflexión crítica, el futuro del proyecto depende de su integración en el currículum nacional, más allá de la duración de esta colaboración internacional.