En el noreste argentino, más de 2.000 habitantes han tenido que evacuar sus viviendas debido a las intensas inundaciones generadas por el fenómeno de El Niño. Esta situación se ha vuelto crítica y podría extenderse durante los próximos meses, tras el fallecimiento de dos personas el fin de semana pasado.
Las recientes lluvias han aumentado considerablemente el caudal de los ríos Iguazú, Paraná y Uruguay, que delimitan la frontera de Argentina con Brasil, Paraguay y Uruguay, desembocando en el Río de la Plata. Estas condiciones han llevado a la evacuación de la población en varias localidades.
En la provincia de Chaco, aproximadamente entre 1.200 y 1.300 personas han sido evacuadas, especialmente en regiones como Puerto Vilelas y Barranqueras. Gustavo Santos, subsecretario provincial de Protección Civil, advirtió que los niveles del río continuarán fluctuando en los próximos meses.
El impacto se ha extendido a la vecina provincia de Corrientes, donde más de 1.000 individuos han dejado sus hogares, especialmente en Paso de la Patria, una localidad turística que ha sufrido inundaciones debido a la ruptura de un terraplén. Las autoridades locales están reforzando las defensas y habilitando albergues para los damnificados.
"A la gente no le queda otra que sobrevivir", afirmó Juan Pablo Gómez, un residente de la región afectada.
En algunos sectores de la región, solo sobresalen los techos de las casas, mientras que en un campo de fútbol apenas se ve el travesaño de una portería. Dos trabajadores rurales perdieron la vida ahogados en Corrientes mientras intentaban trasladar ganado entre islas para protegerlo de la creciente del río.
Las autoridades de Corrientes han alertado que las lluvias pronosticadas en las cuencas superiores del Paraná y el Uruguay podrían ocasionar nuevas crecidas la próxima semana, complicando aún más la situación en la región. En Misiones, se reportaron daños en más de cien viviendas y cortes de rutas y puentes a causa del desbordamiento de arroyos.
El fenómeno de El Niño se caracteriza por el calentamiento anómalo de las aguas en el océano Pacífico ecuatorial, lo que provoca alteraciones en los patrones de vientos y precipitaciones en diversas partes del mundo. En las Cataratas del Iguazú, el caudal del río a mediados de octubre era diez veces mayor al promedio habitual en esta época del año.