Evo Morales, ex presidente y líder cocalero de Bolivia, se pronunció en contra de la segunda orden de aprehensión que pesa sobre él, emitida en el contexto de una investigación por bloqueos que tuvieron lugar en el 2026.
A través de sus redes sociales, Morales denunció que la nueva acción judicial, que lo liga a acusaciones de terrorismo y alzamiento armado, es una estrategia del gobierno para desviar la atención de la crisis económica y social que afecta al país. “Esta medida busca responsabilizarnos de las movilizaciones sociales para ocultar el verdadero drama que vive Bolivia: una profunda crisis económica y social”, afirmó.
El exmandatario expresó su preocupación por los problemas que enfrentan los ciudadanos, como la escasez de combustible, el aumento del costo de vida, la inseguridad y el avance del narcotráfico. “Estamos del lado de quienes sufren el ajuste y las dificultades”, agregó.
Morales también rechazó las acusaciones en su contra, enfatizando que la persecución judicial no traerá soluciones a los problemas que él considera que el gobierno ha causado. “No resolverán los problemas con procesos judiciales; solo buscan desviar la atención con un nuevo titular”, declaró.
Finalmente, Morales afirmó que no se dejará intimidar por las acciones legales y reafirmó su compromiso con la actividad política, prometiendo continuar luchando junto al pueblo. “No nos van a intimidar. Seguiremos luchando junto al pueblo, como lo hemos hecho siempre”, concluyó.
Esta nueva orden se suma a la ya existente por un caso de trata de personas, acumulando así dos mandamientos judiciales en su contra.