Pando, al conmemorar su efeméride cívica el 11 de octubre de 2026, se encuentra ante importantes retos en su desarrollo económico y ambiental. La meta es construir una economía diversificada que no solo genere empleo, sino que también atraiga inversión, aprovechando al máximo su vasta biodiversidad y recursos naturales.
Históricamente marginado, Pando tiene una ubicación estratégica debido a su cercanía con las fronteras y la riqueza de sus recursos naturales. Sin embargo, esta situación no se ha traducido en un desarrollo sostenible que mejore las condiciones de vida de su población. A pesar de que la minería de oro es un sector significativo, su operación es mayoritariamente ilegal, lo que provoca problemas ambientales y sociales.
Desafíos y Oportunidades para Pando
Se plantea la necesidad de implementar una estrategia a largo plazo que integre la colaboración del Estado, el sector privado y las comunidades locales. Pando debe concentrarse en sus riquezas naturales para construir un modelo de desarrollo que no elija entre la conservación y el progreso.
Según el Censo de 2024, Pando tiene una población de 134.194 habitantes, con una densidad de solo 2,05 personas por kilómetro cuadrado. El Producto Interno Bruto (PIB) nominal de 2025 fue de 823 millones de dólares, representando apenas el 1,02% del total nacional.
A pesar de un crecimiento del 3.5% en 2024, impulsado por sectores como la construcción y la agricultura, existen múltiples limitaciones que afectan el desarrollo económico de Pando. Estas incluyen un mercado interno reducido, dificultades de conectividad y problemas de abastecimiento.
La castaña se ha convertido en uno de los pilares de la economía de Pando, con un aumento en las exportaciones de 2.457 a 5.954 toneladas entre 2023 y 2024, generando así 39 millones de dólares en ingresos, lo que representa el 79% de las exportaciones del departamento.
El oro también juega un papel crucial en la economía pandina, representando cerca del 50% de sus exportaciones en 2023, valoradas en aproximadamente 19 millones de dólares. No obstante, su extracción ilegal genera severos problemas ambientales y sociales, sobre todo en comunidades indígenas.
Pando es un vasto reservorio de recursos naturales y biodiversidad, así como una región clave para la conectividad comercial con Brasil y Perú. Para salir de su condición de marginación, se requiere una estrategia que articule la participación de todos los actores sociales y económicos, priorizando la sostenibilidad y el desarrollo equitativo.
En conclusión, Pando no debe elegir entre conservar su Amazonía o desarrollar su economía. Es posible construir un futuro donde el uso responsable de sus recursos naturales sea la base del desarrollo, convirtiendo a esta región en un verdadero eje de oportunidades y crecimiento para Bolivia.